Cómo me preparo para la llegada del verano | TIPS

mayo 19, 2026

Hay algo en la llegada del verano que siempre me cambia el ánimo. Los días se alargan, la ropa se vuelve más ligera y aparece esa sensación de querer renovarlo todo: la piel, el pelo, la rutina… incluso la energía. Para mí, prepararme para el verano no tiene que ver con “transformarme”, sino con sentirme cómoda, fresca y bien conmigo misma.

Con los años he aprendido que los mejores cambios no vienen de las rutinas imposibles ni de comprar veinte productos nuevos. Vienen de escuchar lo que mi cuerpo necesita después del invierno y darle un poco más de atención.

Empiezo simplificando mi rutina

Cuando hace calor, mi piel cambia muchísimo. Necesita menos capas y más ligereza. Lo primero que hago es revisar los productos que uso a diario y guardar todo lo que se siente pesado.

En verano me funcionan mejor:

  • limpiadores suaves,
  • hidratantes ligeras,
  •  texturas frescas que la piel absorbe rápido.

También intento ser más constante con: limpiar bien el rostro por la noche, aunque esté cansada. El protector solar, el sudor y el maquillaje se acumulan más de lo que pensamos.

El protector solar deja de ser “opcional”

Durante mucho tiempo usé protector solo en la playa. Ahora es probablemente el producto más importante de mi rutina. No por miedo, sino porque noto muchísimo la diferencia: menos manchas, la piel menos apagada y una sensación de cuidado real.

Intento aplicarlo todos los días, incluso si solo voy a caminar o trabajar desde mi terraza. Y sí, todavía hay días en los que se me olvida reaplicarlo. Pero aprendí que cuidarse también es dejar espacio para hacerlo imperfecto.

Mi piel siempre me pide más hidratación

Cada verano me sorprende lo fácil que es deshidratar la piel. A veces creemos que por tener más brillo necesitamos secarla más, cuando en realidad está pidiendo agua.

Yo noto mucha diferencia cuando:

  • bebo más agua,
  • incluyo frutas frescas,
  • uso mascarillas hidratantes una o dos veces por semana.

No hago rituales eternos. Me gusta convertirlo en un momento tranquilo: música, una ducha fresca y dejar el móvil de lado.

El cabello también necesita descanso

El sol, el cloro y la sal hacen estragos. Antes me obsesionaba con “tener el pelo perfecto” en verano y terminaba castigándolo más.

Ahora intento:

  • usar menos calor
  • aplicar mascarillas hidratantes
  • protegerlo con gorras para no quermarme el cuero cabelludo
  •  sinceramente, aceptar el pelo con textura natural ha sido una de las mejores decisiones para vivir el verano más relajada.

Exfoliar sí, pero con cariño

Hay una línea muy fina entre exfoliar y atacar la piel. Yo antes pensaba que cuanto más exfoliaba, más luminosa estaría. Resultado: sensibilidad y rojeces.

Ahora prefiero exfoliaciones suaves y espaciadas. La idea no es “borrar” la piel, sino ayudarla a renovarse sin irritarla.

Prepararme por dentro cambia más que cualquier producto

Esto suena muy simple, pero dormir mejor, descansar y bajar un poco el ritmo se refleja muchísimo en la cara. Cuando estoy agotada, mi piel lo cuenta antes que yo.

El verano también me recuerda algo importante: la belleza no siempre está en verse impecable, sino en sentirse viva, descansada y cómoda en la propia piel.

Mi pequeño ritual antes del verano

Cada año hago lo mismo:

  • cambio las sábanas por unas más frescas,
  • ordeno mi neceser,
  • tiro productos que ya no uso,
  • compro una crema corporal que huela a verano,
  •  preparo una playlist nueva.

Es una forma simbólica de decirme: empieza una etapa más ligera.

Y quizá eso es lo que más me gusta de esta época. No la idea de “tener el cuerpo perfecto”, sino la oportunidad de volver a sentirme más conectada conmigo.


Natalia [Mis Brochas y Sombras]


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